Encanto Agridulce

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Los párpados embriagados

de elixir noctívago y sueño territorial

entretienen el vals del agridulce violonchelo

en el funeral de la noche que profesa

sus últimos momentos en susurros viperinos,

desvelando así con certeza los enigmas

que el corazón no confiesa con sobriedad.

Y en el terso mirar

de las sombras en el umbral,

místicas siluetas prometen regresar

y bailar y cantar celebrando la derrota

del orbe áureo celestial

en su carruaje mutable de amanecer

y luz de diurno manantial.

En el tierno parpadear,

el respiro se hace tenue en romance liminal.

Las mágicas siluetas prometen regresar,

y en su partida los labios musitan,

“Abrazadme una vez más”.

El Amante Idílico

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Me dedico a tu mirar,

corazón salvaje – bardo de canto brutal

sobre el vaivén de las tinieblas

azoradas por tu pasión sanguinaria.

Me dedico a tu mirar,

corazón antiguo – seductor de las estrellas

en el rito de las estelas de almizcle dulce

y hoguera primordial.

Tu voz se hace entrever sin palabras

sobre mi piel desatada en el grito del placer eterno,

y cada noche adulo tu esencia bélica

en el romance fiero de la bestia

que en sí encuentra propio anhelo.

Arrullos de la Noche Pensativa

Del regazo encumbrecido

por las llamas del desafío

brotan rostros de fantasmas:

adumbraciones de la frente cándida

y la promesa larvada de un trino transcendental,

evocativas de la pasión inaugural

de un trayecto elemental

que anhelan la libertad de trenzar

pulsaciones de sangre vívida y éctasis lunar.

Labios de seda componen poemas

sobre las olas turbulentas de la oscuridad,

y el amante teje entre suspiros las esferas de su realidad.

Cuando Llueve de Antaño (Spanish Collection)

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¡Simiente del oscuro tutelaje, abogante transcendente;

tú, que inadvertida izas sombras en los pantanos de la gente; tú!

Simiente del exilio intransigente del olvido y la inconsciencia,

desciende del trono negro de la verdad plena

y consagra mi presencia con tu mano guerrera.

Hoguera del sagrado árbol nocturno, ubicua numinosa,

despoja los rasgos de la esclavitud recóndita

para que el cadáver viviente en los jardines del fulgor inverso

se arranque los huesos y reclame su imperio

más allá del péndulo mordaz de los dioses durmientes.

(III) Centelleo Implacable (Spanish Collection)

La eternidad no puede matar

El estigma en el alma cortante

Dos rubíes, dos llagas escarlata

Portadoras de rabia y desastre

¡Ay Noche!

¿Quién diría que el destello que palpita

no es más que un pozo de agonía?

¡Ay Noche!

¡Qué mentira la danza propicia!

¡Qué fácil la salida!

Pon a un lado la amargura

Ahoga el haz de la cordura

¡Levántate!

Vístete de sangre inmunda

Mancilla con dicha al rompe sonrisas

Canta una canción de luz y día

Grita la verdad, ¡muerte en vida!