Encanto Agridulce

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Los párpados embriagados

de elixir noctívago y sueño territorial

entretienen el vals del agridulce violonchelo

en el funeral de la noche que profesa

sus últimos momentos en susurros viperinos,

desvelando así con certeza los enigmas

que el corazón no confiesa con sobriedad.

Y en el terso mirar

de las sombras en el umbral,

místicas siluetas prometen regresar

y bailar y cantar celebrando la derrota

del orbe áureo celestial

en su carruaje mutable de amanecer

y luz de diurno manantial.

En el tierno parpadear,

el respiro se hace tenue en romance liminal.

Las mágicas siluetas prometen regresar,

y en su partida los labios musitan,

“Abrazadme una vez más”.

El Grial de las Profundidades

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Dado el toque del abismo resplandeciente

bajo la mirada de la serpiente señorial

de los secretos a vela en carne inerte,

bailan como ninfas de cuello y holgura

con beso supurante y ansias de amalgura

esas lóbregas ligaduras – malhirientes asesinas –

en busca de quien por sombra y cultura huya

de esa voz – esa dulce lírica nocturna –

que alimenta los destellos del alma

y en sus latidos revela la vida pura.

Cuando Llueve de Antaño (Spanish Collection)

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¡Simiente del oscuro tutelaje, abogante transcendente;

tú, que inadvertida izas sombras en los pantanos de la gente; tú!

Simiente del exilio intransigente del olvido y la inconsciencia,

desciende del trono negro de la verdad plena

y consagra mi presencia con tu mano guerrera.

Hoguera del sagrado árbol nocturno, ubicua numinosa,

despoja los rasgos de la esclavitud recóndita

para que el cadáver viviente en los jardines del fulgor inverso

se arranque los huesos y reclame su imperio

más allá del péndulo mordaz de los dioses durmientes.