El Amante Idílico

Image by Simon Giesl from Pixabay

Me dedico a tu mirar,

corazón salvaje – bardo de canto brutal

sobre el vaivén de las tinieblas

azoradas por tu pasión sanguinaria.

Me dedico a tu mirar,

corazón antiguo – seductor de las estrellas

en el rito de las estelas de almizcle dulce

y hoguera primordial.

Tu voz se hace entrever sin palabras

sobre mi piel desatada en el grito del placer eterno,

y cada noche adulo tu esencia bélica

en el romance fiero de la bestia

que en sí encuentra propio anhelo.

Florescencia (Translated – Spanish Collection)

Burdas luciérnagas sin piel trazaron el camino

de vuelta hacia la morada del ojo empírico

que supervisa todos los lazos del pasado, presente, y futuro por igual.

Es la florescencia –

la consciencia y sensibilidad que se arremolina

inmutable a los chillidos mortales

que elevan pilares de auto-adversidad.

~*~

En la brisa yace el soplo de la sabiduría de la antigüedad.

En la brisa yace la respuesta a toda pregunta en honestidad.

Es la florescencia –

el vínculo sutil de la claridad balsámica

y el colector de la moneda en ligamentos de alquimia.

“¡La libertad es el modo y el camino!”,

arrancó de mi pecho y garganta,

ya que si los sentidos obedecieran solo un deseo,

serían exiliados más allá de los portales de la creatividad.

~*~

Burdas luciérnagas sin piel adornaron la corona de la noche

desde la cuna hasta el cenit,

observando las extrañas formas luminosas en la oscuridad.

Fue la florescencia –

el aliado de cristal que juzgó a los espejos gemelos

con el juicio de no ser paralelos para embarcar

en el viaje a través de las tierras impías de la llama infernal.